Capítulo aparte en nuestro viaje a la villa de Ágreda fue la visita al convento de las Concepcionistas, donde pudimos admirar el cuerpo incorrupto de la Venerable Sor María de Ágreda, asesora del rey Felipe IV y cuyo don de la bilocación, le permitió evangelizar desde su convento a los indios de Nuevo México.

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